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    February 20

    El amor verdadero

    Mi amiga ILKA me ha dejado que copie este cuento tan bonito de su space.  La verdad es que cuando lo lei me encanto y queria compartirlo.  (Es una traduccion y algunas palabras han sido cambiadas)

    La Muchacha De La Rosa

     por Max Lucado

     Juan Blanchard se levantó del banco, enderezó su uniforme del ejército y estudió a la gente que caminaba por la estación central del tren. Buscó a la muchacha cual corazón conocía pero a la que su cara no conocía, la muchacha con la rosa.

    Su interés en ella había comenzado trece meses atras en una biblioteca de Florida. Le  intrigaron las palabras de un libro, pero aun mas le intrigaron las notas escritas al margen. La caligrafia suave reflejaba un alma pensativa y una mente profunda. En la portada del libro, descubrió el nombre del dueño anterior, Srta. Hollis Maynell.

    Con tiempo y esfuerzo, localizó su dirección. Ella vivía en New York City. Le escribió una carta contandole quiern era y la invitó a que le contestara. Al día siguiente lo enviaron a la Segunda Guerra Mundial con el servicio militar. Durante el próximo año y un mes los dos se conocieron a través del correo. Cada carta era una semilla que caía en un corazón fértil. Un romance florecía.

    Blanchard solicitó una fotografía, pero ella lo rechazó. Ella sentía que si realmente le importaba, daba igual como fuera físicamente. Cuando  finalmente llegó el dia para que volviera de Europa, programaron un encuentro a las 7: 00 P.M. en "Grand Central" en Nueva York. “Me reconocerás,” ella escribió, “por la rosa roja que llevaré en mi solapa.” A las 7:00 en punto él estaba en la estación buscando a la muchacha a la cual conocía su corazón pero a la que nunca le habia visto la cara.

    Dejaré que el  Sr. Blanchard te relate qué sucedió.

    Vi a una jóven que venía hacia mí, alta, su figura delgada. Su pelo rubio descendia detras de sus orejas delicadas; tenía ojos tan azules como las flores. Sus labios y barbilla tenían una firmeza apacible, y el vestido verde pálido que llevava me recordaba a la primavera. Comencé a caminar hacia ella, sin darme cuenta de que no llevaba la rosa roja. Mientras me movía, una sonrisa provocativa pequeña se formó en su rostro y se dio la vuelta. “Se viene conmigo, marinero?” ella murmuró. Di, casi incontrolablemente, un paso más cerca a ella, y entonces vi a Miss Hollis Maynell.

    Estaba parada casi directamente detrás de la muchacha. Una mujer bastante más mayor de 40 años, tenía el pelo gris cubierto con un sombrero viejo. La muchacha del traje verde caminaba rápidamente a lo lejos. Me sentía como si estuviera partido en dos. Tal era mi deseo de seguirla, pero así mismo deseaba profundamente encontrarme con el espiritu de la mujer que me había acompañado y me habia ayudado a seguir creyendo .

    Y allí  estaba ella, parada. Su cara pálida, regordeta era apacible y sensible, sus ojos grises tenían un calor y centelleaban amablemente. No vacilé. Mis dedos aguantaban el pequeño libro azul de cuero para que ella me identificara. Esto no sería amor, pero sería algo preciado, algo que podría ser mejor que amor, una amistad por la cual debería estar y estaría siempre agradecido. Me enderecé, saludé y le enseñé el libro a la mujer, aunque mientras hablaba me sentí lleno de amargura por mi desilusión.

    "Soy el teniente John Blanchard, y usted debe ser la Señorita Maynell. Me alegro de que pudiera venir; la puedo invitar a cenar?" La cara de la mujer se ensanchó con una tolerante sonrisa. "No sé de lo que es esto", contestó, "pero la muchacha  del vestido verde que acaba de pasar, me rogó que me pusiera esta rosa en el abrigo. Y dijo que si usted me invitaba a ir a cenar, le debería decir que ella le espera en el restaurante grande al cruzar la calle. La muchacha dijo que era una especie de prueba!”

    No es difícil entender y admirar la sabiduría de la Srta. Maynell…  

    “Dime a quien amas,” Howssaye escribió, “y te diré quien eres.”

     

    September 13

    Cuento 1

    Habia una vez una niňa que vivia en un bosque muy bonito.

    Tenia una casa y el bosque tenia muchos arboles y flores y frutas y verduras.

    Nunca se tenia que preocupar de poder comer o de tener un sitio donde dormir. 

    Siempre habia sido asi.

    Vivia feliz, pero un dia decidio que queria saber que es lo que habia fuera de ese hermoso bosque.

    Ella sabia que si salia del bosque no podria volver a entrar.  Asi eran las normas.

    De todas maneras decidio irse.

    Camino y camino mucho y un dia vio un prado verde muy grande.

    Era un prado precioso con hierba muy verde y un riachuelo.

    Al mirar hacia atras vio que el hermoso bosque que habia sido su unico hogar durante tanto tiempo habia desaparecido.

    Entonces se dio cuenta de que en el verde prado no habia ni arboles, ni frutas ni verduras ni cobijo.

    Se desespero un poco y lloro.

    Entonces se acordo que antes de salir de su hermoso bosque habia recojido algunas semillas y se las habia guardado en una bolsita.

    Enseguida decidio plantar todas las semillas.

    En poco tiempo ese verde prado se convirtio en un precioso bosque con arboles, flores y frutas y verduras.  Tambien construyo una casita.

    Ese nuevo bosque era diferente al bosque que habia dejado atras pero era “Su Propio Bosque” y vivio feliz el resto de sus dias.

    EL FIN